Pequeñas casualidades que alegran la vida

Yo soy una persona nostálgica. Algunos me llamarían “aferrado al pasado”. La verdad es que he disfrutado mucho todas las épocas de mi vida y es por eso que lamento no haber sabido mantener contacto con la gente que en cada uno de esos momentos fue especial.

Hoy, en mi trabajo recibí un email de otro empleado de la compañía en la que yo trabajo (somos mas de 60.000 empleados distribuidos por todo el mundo). Este personaje me pedía alguna información que necesitaba y que alguien le dijo que yo tenía, por eso me escribió. Sin embargo el nombre definitivamente me era familiar: Germán V. Ahora, cuántos Germán V. puede haber en una compañía con enormes operaciones en casi todos los países de America Latina? Probablemente muchos. Pero por alguna razón que desconozco decidí preguntarle a este Germán si él era EL Germán, aquel que fue compañero mio de clase cuando yo estudiaba en la Universidad. Pues bien, tal y como ocurre en las películas malas, aquellas casualidades que son increiblemente improbables pasan. Este Germán era EL Germán.

Por su respuesta pude ver que él también se alegró de oir de mi. Después de todo, luego de sufrir y disfrutar una carrera de Ingeniería por mas de 5 años, hace más de 15 que nos habíamos perdido el rastro mutuamente.

Con Germán, ya son 5 mis antiguos compañeros de universidad con quienes tengo contacto.

De pronto tienen razón los que me llaman aferrado al pasado, pero estas pequeñas casualidades y re-encuentros con caras del pasado me alegran la vida.


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