Por casualidad se me juntaron dos viajes muy distintos con solo un día de diferencia entre el final del primero y el inicio del segundo. El contraste entre ambos viajes no podría ser más marcado. El primer viaje fue a la mitad de la nada, a la soledad y paz del desierto y el espectacular paisaje de las montañas “Cascade”. El segundo viaje fue al caos de la civilización con todo el encanto de Paris y Barcelona. Todo esto en 9 días!
Esta es la historia del primer viaje: La paz y la soledad.
Finalmente se llegó el día del viaje a acampar en las montañas. El líder del viaje nos mandó las instrucciones de último minuto y acordamos encontrarnos todos en un campamento en Lake Chelan.
Este es el campamento … y la vista que teníamos!
Al día siguiente muy temprano nos fuimos para “Fields Point”, el embarcadero desde donde la “Princesa del Lago” nos recogió y luego de un viaje de 45 minutos nos dejó en “Prince Creek”. “Prince Creek” es, como su nombre lo indica, la desembocadura de una quebrada pequeña en Lake Chelan. No hay rastros de civilizacion allí. Estabamos ya cerca de la mitad de la nada.
Esta es la princesa del lago y los paisajes por los que nos llevo desde “Fields Point” hasta “Prince Creek”
El primer día caminamos cerca de 11 kms hasta el primer campamento: “Cascade Creek Camp”. Estos 11 kms fueron bastante duros por todas las subidas y bajadas por las montañas que rodean Lake Chelan. En total subimos cerca de 800 metros, todo esto cargando 20 kilos de equipo. El primero fue definitivamente el día mas duro. La recompensa fueron los paisajes por los que ibamos caminando. La zona es desértica, con muy poca vegetación, sin embargo por ser primavera las pocas plantas que había estaban florecidas. ![]()
En algunas partes, sobre todo cuando estabamos más alto en las montañas, nos encontrábamos los restos de lo que debió ser un bosque, pero que se había incendiado hace unos años. El final de día llegamos al campamento: “Cascade Creek Camp”. Aquí no encontramos mucha paz y soledad. El campamento es pequeño y esperabamos tenerlo solo para nosotros pero cuando llegamos encontramos que había bastantes carpas ya montadas de otros grupos. Tuvimos que buscar donde armar las nuestras y por supuesto los mejores sitios estaban tomados. No importa, para el cansancio que traiamos cualquier sitio era bueno. Mi carpa es la amarilla de la mitad.
Una vez nos acomodamos y empezamos a preparar la comida, empezamos a conversar y a conocernos más.
Uno de los personajes mas divertidos del grupo era Brian. Brian fue programador para Microsoft hace muchos años, luego se retiró y ahora se dedica a viajar. Algunas veces civilizadamente, otras veces con medios mas rústicos. Brian recorrió el Pacific Crest Trail en tres meses, una ruta de 4260 kms! El es además lo que aquí llaman un “ultralight backpacker”. Mientras el equipo de cada uno de nosotros pesaba cerca de 20 kilos, el de Brian pesaba 10, principalmente agua y comida. No lleva carpa, duerme al aire libre y si acaso llueve lleva un poncho que puede armar como un techo. Utiliza una estufa de alcohol en lugar de una de gas, su estufa pesaba 1/5 de libra, incluyendo el combustible. Las nuestras pesan cerca de media libra. La suya no hace más que hervir agua (y le toma un buen rato), pero no pesa. Y así era todo el resto del equipo. Fue muy interesante conversar con él. Ha viajado por todo el mundo, habla varios idiomas (le oi hablar alemán y francés y hablé con él bastante en español). Conoce mucho sobre America Latina y España y me recomendó la música en español que le gustaba: La Quinta Estación!
Luego de comer y tan pronto empezó a oscurecer (alrededor de las 9 de la noche) nos fuimos todos a dormir. Esa noche el cielo estaba gris, pero aún así Brian decidio dormir sin armar su “carpa”. Afortunadamente no llovió.
El segundo día fue mucho más fácil. Caminamos sólo 5 kilometros hasta el siguiente campamento. Tan corta fue la caminata que un grupo propuso hacer un viaje hasta “Round Lake”. Yo decidí mejor quedarme en el campamento y disfrutar del paisaje, mi libro y sobre todo: mi ducha de campamento! De todo el equipo que llevé a este viaje, este fue el mas inútil, pero ciertamente el que más disfruté. La ducha de campamento no es mas que una bolsa que se llena de agua, se cuelga de un árbol y tiene una pequeña ducha de plastico abajo. En días de sol, se llena de agua por la mañana, se deja al sol y ella calienta el agua. En un día nublado como aquel, calenté agua en la estufa. Tomé una ducha, me puse ropa limpia, comí algo y me sentí como nuevo. Alguien me tomó una foto en la ducha … estoy haciendo mis mejores esfuerzos por hacerla desaparecer!
Aquí está mi carpa en el segundo campamento, la ducha todavía está colgada del árbol.
Glen – el líder – me había pedido que le ayudara a pronunciar correctamente en español los nombres de sitios que iba a visitar en Argentina en un par de meses. Nos sentamos a repetir los nombres uno a uno, hasta que logré que dijera Glaciar Benito Moreno en lugar de Glecier Bennitou Morenou! Nos reimos mucho todos. Cerca de 4 horas después volvieron los caminantes de Round Lake. Aparentemente el viaje fue decepcionante. El bosque se había incendiado así que el paisaje era un lago en el medio de restos de arboles quemados. Esa noche dormí como un tronco, tanto es así que el tema de conversacion al día siguiente fue el aguacero que cayó durante la noche. Yo no me di cuenta de nada. El tercer dia nos levantamos temprano porque el bote que nos debería llevar de vuelta a la civilación partía a las 2:00 de la tarde de Stehekin y todavía nos faltaba caminar 10 kilámetros para llegar allí. En este punto del viaje ya habiamos dejado atras las colinas del valle del rio Columbia y estábamos en medio de las enormes montañas Cascade. El paisaje era aún más impresionante.
Este último día fue menos relajado que los anteriores por la presión de llegar a tiempo a Stehekin. Bien hubiésemos podido tomarlo con más calma, llegamos a Stehekin a las 11:30 de la mañana. Dos horas y media antes de que saliera el bote. Usamos el tiempo bien … fuimos al único restaurante del pueblo y comimos como si la comida se fuera a acabar!
A la 1:30 estábamos a bordo de la Princesa del Lago.
El viaje de regreso hasta Fields Point toma 2 horas. En estas 2 horas descubrí que mis compañeros de viaje no dejaban de sorprenderme. Esta es Heio, una de las caminantes.
Heio es una consumada caminante, conoce el estado Washington y todos sus caminos como la palma de la mano. Pero más interesante aún, Heio nos contó como ella era una niña durante la toma de Berlin por los Rusos en la segunda guerra mundial! Su padre sirvió en el ejército alemán durante la guerra, pero cerca del final fue capturado por los ingleses y pasó el resto de la guerra en un campo de prisioneros. Mientras tanto, Heio y su madre estaban solas en Berlin. Cuando los rusos empezaron a avanzar sobre la ciudad, Heio y su madre empezaron a huir hacia el oeste por los rumores del trato que los rusos daban a los alemanes. La huida duró varios días, viviendo en campamentos y mendigando comida hasta que llegaron a un campamento aliado, donde finalmente se quedaron. Heio vive en los Estados Unidos desde hace 25 años.
Llegamos a Fields Point a las 4:00 de la tarde y la propuesta era ir a cenar a Leavenworth antes de regresar a Seattle. Yo todavía tenía que manejar 3 horas hasta mi casa y empacar mis maletas pues al otro día muy temprano salía mi vuelo para Paris. Me despedí de ellos, les agradecí mucho la compañia y los buenos ratos y partí solo rumbo a Seattle.
Al dia siguiente volé a París … pero esa es otra historia.
Este es el trayecto que seguimos de acuerdo con mi GPS. Caminamos por el lado norte del lago, de este a oeste, y regresamos navegando en la Princesa del Lago
Aqui estan todas las fotos del viaje:



me encanta la forma como describes tus paseos de campo, me alegra saber cómo disfrutas esos momentos mágicos que la vida nos regala
Un abrazo, M