Valentina vino, me alegró la vida un mes, ya se fue … ya la extraño.
Mi hermana Valentina vino a visitarme a Seattle. Fue la primera vez que pasamos un tiempo largo juntos. Cuando ella nació en Pereira yo ya vivía en Bogotá. Cuando yo me vine a vivir a Estados Unidos, ella tenía sólo 9 años. Ahora es toda una mujer de 20 años a quien yo no conocía muy bien. Yo estaba nervioso.
Pues bien tuvimos casi un mes para conocernos, al final quedé feliz de la relación que pudimos crear a pesar de la tristeza que me dió su partida. Durante el tiempo que Valentina estuvo aqui conversamos mucho, viajamos mucho, acampamos, buscamos universidad para ella, aprendió a manejar una tabla de “windsurf” (más o menos). En fin, no nos alcanzó el tiempo para todo lo que había por hacer!
Tanto hicimos en ese mes que una sola nota del blog no me alcanza para contarlo. Esta es la primera parte.
Yo quería recibir a Valentina con un paseo que ella no hubiera hecho nunca. La solución: alquilar un velero con buenos amigos y pasar el 4 de Julio navegando por Lake Washington.
El velero era de 42 pies e incluía por supuesto al capitán, a quien además le gustaba cocinar y nos preparó un almuerzo típico de 4 de Julio: perros calientes, hamburguesas, vegetales, cerveza, etc.
Partimos de Lake Union por el “Shiping Canal”, atravesamos dos puentes levadizos que tuvieron que abrirse para que pudiésemos pasar. 
Una vez salimos al lago el capitán apagó el motor, izó las velas, y empezamos a navegar con el viento. Este cambio es en mi opinión uno de los momentos más especiales de un viaje como este. Luego de que uno se ha acostumbrado al ruido del motor, en un instante llega el silencio. El capitán apagó el motor! Luego hay unos minutos de mucha actividad mientras se izan las vela y luego otra vez silencio. Las velas se hinchan, el bote se inclina y empieza a avanzar … siempre en silencio. Una sensación maravillosa.
Navegamos cerca de una hora hasta la bahía que era nuestro destino. Allí el capitán ancló el bote y empezó a preparar la comida. Nosotros mientras tanto … Al agua patos!
Allí estuvimos un buen rato, nadando, comiendo y riéndonos de Pablo L quien fue a dar al agua contra su voluntad … y con su iPhone en el bolsillo.
Finalmente llegó la hora de regresar al puerto. Recoger el ancla, izar las velas y navegar hacia la puesta del sol literalmente!
A este paseo todavía le quedaba un buen rato!
De regreso, antes de llegar al muelle pasamos por GasWorks Park. Estaba a reventar! ![]()
Toda la gente esperando a ver los fuegos artificiales del día de la independencia. Este año la ciudad canceló la celebración en Puget Sound, así que en Lake Union era la única celebración que había en Seattle.
Luego, dando una vuelta por Lake Union antes de atracar, el capitán nos llevó a ver la casa flotante que se usó en la película “Sleepless in Seattle”.
Luego de la puesta del sol atracamos el bote en su espacio y nos dedicamos a conversar, comer, reírnos y esperar a que empezara el espectáculo.
La pólvora duró cerca de 40 minutos. Un despliegue impresionante. No me canso de verlo año tras año.
Al final nos quedamos en el bote cerca de una hora más, conversando, y como siempre riéndonos.
Fue un día muy especial y creo que logré mi objetivo de recibir a Valentina en Seattle con un BIG …





me gusta mucho la manera como describes tu experiencia de vida con tu hermana;la verdad hacía mucho tiempo que soñaba con que ése día llegara. LA MAMÁ.